Entremos en un circo un circo y juguemos cuanto deseemos
juguemos cuanto nuestro corazón aguante
hasta que se desangre y llore
porque lo sabemos
en esto sabemos demasiado y lo aguantamos
caras sonrientes, corazones tristes
y lo hacemos por un afán ridículo de entretener a la gente
por una afán de torturarnos a nosotros mismos.
Aplaudamos mientras podamos
sonriamos a nuestras amplias y mostremos nuestros rostros aun jóvenes tan cerca como podamos
acerquemosnos a la gente y rocemos nuestros cuerpos,
dancemos al ritmo del acordeon y giremos nuestras siluetas
Escucha, ellos ríen, nosotros lloramos
observa, ellos creen mirarnos con sus ojos antentos, pero aun así
no logran ven detrás de nuestros maquillaje las cicatrices que llevamos
por nuestros golpes y caídas
por el maltrato que nos hemos echo
porque somos jóvenes y aun así
siendo que podemos y debemos gozar a nuestras amplias de la vida
la hemos desechado, alargando nuestro dolor, en cosas profanas
Porque somos unos masoquistas nos hemos convertido en payasos de nuestros propias tragedias.
Juguemos hasta que ya no podamos levantarnos del show y no podamos reconocernos
hasta que la careta que hemos creado haya carcomido nuestro real rostro y nos haya suplantado.
juguemos cuanto nuestro corazón aguante
hasta que se desangre y llore
porque lo sabemos
en esto sabemos demasiado y lo aguantamos
caras sonrientes, corazones tristes
y lo hacemos por un afán ridículo de entretener a la gente
por una afán de torturarnos a nosotros mismos.
Aplaudamos mientras podamos
sonriamos a nuestras amplias y mostremos nuestros rostros aun jóvenes tan cerca como podamos
acerquemosnos a la gente y rocemos nuestros cuerpos,
dancemos al ritmo del acordeon y giremos nuestras siluetas
Escucha, ellos ríen, nosotros lloramos
observa, ellos creen mirarnos con sus ojos antentos, pero aun así
no logran ven detrás de nuestros maquillaje las cicatrices que llevamos
por nuestros golpes y caídas
por el maltrato que nos hemos echo
porque somos jóvenes y aun así
siendo que podemos y debemos gozar a nuestras amplias de la vida
la hemos desechado, alargando nuestro dolor, en cosas profanas
Porque somos unos masoquistas nos hemos convertido en payasos de nuestros propias tragedias.
Juguemos hasta que ya no podamos levantarnos del show y no podamos reconocernos
hasta que la careta que hemos creado haya carcomido nuestro real rostro y nos haya suplantado.

1 comentario:
muy bueno muy bueno (:
Publicar un comentario