-Suave melodía, dulces palabras-
Era incomparable el placer de poder escuchar su voz, esa calidez en las frases, en la vibracion de sus palabras, era todo lo que necesitaba para perderme, fugarme entre deseos inalcanzables. No necesitaba grandes promesas, tan solo deseaba escuchar su voz, y aun lo deseo. ¿Escuchas?
Estas ahí, sentado dandome la espalda y es que lo sabes bien, no deseas mirar, no quieres enfrentar mi mirada porque en el fondo vere la lágrima que intentas ocultar. La luz de la luna cae sobre nuestros cuerpos, dibujandonos poco a poco, lentamente como nuestra respiracion ya que ambos estamos tranquilos a pesar de todo, a pesar de que sera la ultima vez que nuestros aromas se fundan en un mismo lugar. Me acerco a ti suavemente y respiro a profundidad, se que ninguna palabra servirá, nada mas que los actos recordaremos porque ninguno de los dos quizo creer en el otro, ninguno de los dos le dio la importancia debida a las palabras, las pronunciamos por placer, por distraccion, para no tener culpas. Puedo sentir el calor de tu cuerpo, puedo sentir el aroma de tu piel y los deseos inquietos de tu corazon por mirarme y aun asi te escapas, y no me miras, aun asi piensas en que el tiempo es infinito y nada pasara, todo se quedara entre estrellas y palidas luces, te equivocas. ¿Escuchas? La verdad es que creo que en este instante ninguno de los dos esta presente, hace un tiempo ya que nos fuimos cada uno por su lado, la verdad creo que cuando estabamos juntos cada uno estuvo por si mismo, y eso es lo que duele. Necesito tu voz, en este instante, necesito saber que en el fondo no estoy sola y que un diminuto fragmento de ti me pertenecio aunque haya sido por una fraccion de segundo, te necesito... Mis pasos se alejan, y los escuchas, los sientes uno por uno, alejandose, y ambos sabemos que en esta noche tan solo escuchare la frase que ahora pronuncias, esa frase cargada de promesas que nunca se cumpliran, ambos deseamos quedar con el alma tranquila, ambos deseamos aquella paz y por eso actuamos. No hay luz, definitivamente tu rostro desaparecio esta vez, pero aun asi se que una lagrima ahora cae, ahora que cierro la puerta y no hay vuelta atras, no habra ocasión de volvernos a ver, aunque nos engañemos, aunque juremos reencontrarnos nunca volvera a ocurrir, este es un verdadero adios, un adios que en mi boca dejo un gusto amargo, ese gusto de una despedida...
sábado, 5 de abril de 2008
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