domingo, 20 de abril de 2008

Intentos




Suspiro…

Deseas agarrar el cielo y llevarlo hasta la tierra, esa tierra que tan desagradable te parece, esa tierra que el encanto perdió ante tus ojos, esa tierra. Ahora no deseas más que una línea fugaz de tranquilidad para calmar el ansia tan persistente dentro de tu alma, es ansia que desde hace un tiempo atrás no hace más que carcomer tu interior y así, dejando al desnudo tu alma se filtran los aires del descuido. ¿Porque desde que tus pasos han comenzado a marcarse en el suelo es que tu sonrisa se ha borrado? Ahora estas presente pero sabes que esto te ha acarreado volver a mirar en la realidad de la cual habías logrado escapar, y por lo tanto estas cansada de que solo logres ver lo que detestas y lo que deseas se escapa entre esquinas y sombras escurridizas. Estas aburrida de que una cuerda atada en tu cuello te intente dirigir hacia los pasos que anhelas evitar, esa cuerda que poco a poco te ha ido lastimando y dejara aunque nadie se lo hubiera esperado, las huellas, detestable palabra para ti. Camina por favor, camina, que necesitas avanzar aunque no tengas un rumbo, aunque no logres ver hacia dónde vas, pero el esfuerzo de avanzar te servirá para no acabar en un lugar enterrada por siempre, estancada en la nada y en todo, porque para ti la nada ( en los ojos ajenos), se ha convertido en tu todo, y así mismo lo que para el común es un todo casi absoluto, para ti no significa nada, aunque lo intentes no podrás, y puedes fingir lo contrario pero será como conoces, solo una mera actuación por disgusto y no por placer… Ahora te das cuenta, no existe una pared, aun queda tiempo, aun quedan esperanza, y como siempre lo haz echo y este momento no será una opción dejaras las cosas sin un final, dejaras las cosas apenas se te caigan al suelo y veras con el tiempo si se mueven o se quedaran ahí, pero tu avanzaras, de a poco, y a lo que llegues llegaras porque en este momento deseas poner un punto final. O simplemente una pausa en el viento de tu vida.










Ella caminaba con los ojos llorosos, ya no podía controlarlo y era inimaginable para ella en aquel momento detener las lágrimas que bañaban su rostro lentamente. Lloraba desmesuradamente y es que en todo el tiempo que había fingido acumulo demasiadas emociones y escondió en lo más profundo de sí misma cualquier tipo de sensación que no fuera la alegría que exhibía. Así lentamente su cuerpo se cargo de lo que no debía, con cada paso, con suspiros y anhelos cargo su alma con un peso que con el transcurso de los meses termino por aplastarla, sofocarla desde adentro, desde el lugar menos pensado para ella, ese lugar que en el fondo nadie logra controlar por mas que lo desee, por mas que durante años y años piense estar segura de controlarlo todo, de tener el poder de cada centímetro de cuerpo y alma, fatal error. Error, uno tras otro, uno acumulando a otro y formando esa enmarañada tela que cubrió sus ojos hasta nublarle la vista, hasta lograr empañar sus ojos y crear esa puntada en su corazón, un error que ahora le dolía, y no podía y sabía que era inevitable la atracción hacia el, y no se alejaría hasta que botara todo rastro de la basura adjuntada. Lagrima tras lagrima, una sobre otra no dejando espacio entre ellas, lagrimas que llevaban consigo la contaminación que había podrido las paredes de la estabilidad, toda esa contaminación que la envenenaba por las noches y durante los viajes de su mente a otro lado, lagrimas que la cubrían ahora por completo y aun así siguió caminando por la soledad, por aquella pendiente que cada vez le era mas fácil de transitar, la cual poco a poco había aprendido a reconocer y si le fuera la instancia fácilmente la recorrería con los ojos vendando, y así ahora sin ver a conciencia seguía recorriéndola como si nada pasara. Caminaba con la cabeza inclinada hacia el suelo, caminaba con pasos livianos y brazos pesados, caminaba contra el viento que penetraba su cuerpo dejando huellas de frialdad, dejando pequeños trozos congelados en su interior que ha momentos percibía ya que por naturaleza se clavaban como pequeñas agujas de hielo en sus más finos e íntimos tejidos, aun así caminaba y quien la pudiera observar no sabría distinguir por sus movimientos el dolor que con cada paso que daba iba aumentando pero simultáneamente iba dejando atrás evaporado en lagrimas fundidas con el aire gracias a sus cálidas mejillas que nunca había dejado de estar tibias. Y así, entre todo esto el cielo comenzó a cubrirse de esponjadas nubes que con cada segundo que transcurrió le hurto los débiles rayos de sol que nunca le pertenecieron, pero en instantes fingieron hacerlo, y por lo tanto las nubes que teñidas de negro aparecieron dejaron caer toda la carga que al igual que ella habían acumulado tras el recorrido por lugares que aunque no desearon igual los transitaron. Caminaba bajo la lluvia pero ya no le importaba, ahora toda pena se mezclaba con mayor facilidad y todo fue más tranquilo, de a poco las gotas que resbalaban por su cuerpo y aquellas que morían con el contacto brutal con la tierra, esa armonía de sonidos y sensaciones le devolvieron la paz que tan fácilmente le había sido arrebatada, esa paz que durante largos momentos la acompaño y la protegió. Paz.

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Su corazón latía al compas de la música que la invadía por los poros, esa suaves notas que la enviciaban al solo contacto con el aire, esas delicadas manos que conocían tan bien como manejar las cuerdas del violín y por lo tanto esas manos que a través de la música lograba penetrar dentro del cuerpo de ella, la única forma en cual alguien lo había logrado, y el, bajo un rostro serio ocultaba una sonrisa de satisfacción al saber que era el único que había descubierto la debilidad de esa figura que tantos misterios guardaba. El rostro de ella se mostraba sereno y el de el tan serio como podían controlar, ambos guardando tras una máscara los verdaderos placeres que sentían y disfrutaban con todo el cuerpo. Ella, ella no lograba controlar cuando su cuerpo deseaba mas y temblaba, no lo lograba y no le quedaba más opción que levantarse entre la multitud de oyentes y dirigirse hacia las grandes puertas para salir y correr hacia su alojamiento donde hacia poco tiempo había logrado obtener por medio de familiares, un lugar acogedor que con un poco de remodelación, para ella sería su lugar preferido en todo el mundo, sería su lugar. Así y sabiendo que la vista de aquel hombre estaba puesta sobre su figura camino erguida y segura hasta el final del corredor y desapareció tras una esquina, sabiendo que desde la primera vez que lo hizo, el recordaría e identificaría que ella nunca se quedo hasta el final, así lo pensó ella en aquel momento dando por seguro lo que vendría, y así cometió un error mas, entre tantos otros que su vida se encargaría de sellar en su alma, camino. Camino entre la oscuridad y cuando vio una lámpara prendida se dirigió hacia ella y vio al portero que amablemente le abrió la puerta y así ella, como en muchas ocasiones venideras desapareció del teatro, caminando con los pies pesados y su alma regocijada por el placer que había obtenido sin ningún esfuerzo más que el de mantener la compostura, así camino unas cuadras hasta encontrarse frente a una pequeña escalera que la dirigía a una puerta de roble de más de 3 metros, la puerta que muchos mitos cargaba sobre sus cimientos, y ella no teniendo miedo desde la primera vez, la cruzo para dirigirse hacia los jardines, luego a un corredor menor llegando por fin después de un recorrido contradictorio a su alojamiento que contaba con más de 5 habitaciones las cuales a pesar de ser inmensas para una persona, para ella eran el espacio suficiente para liberarse. Entre maderas, roble, cerezo, entre aromas de inciensos, aceites, y pétalos secos se dirigió hasta su alcoba para caer sobre la cama que lograba fundirse con ella cada noche en la que su cuerpo reposara sobre las sabanas. Así era como cada vez que por sus poros se fundía toda su alma y las notas del violín, terminaba extasiada y derrotada. Un día entre otros, decidió continuar en su éxtasis y en la noche a últimas horas, cuando casi nadie transitaba las calles empedradas fue que ella sin temor decidió cubrir sus hombros con un abrigo y salió a la calle a vivir la noche con un contacto físico con el viento, y su frio, un contacto físico con la esencia húmeda y aromatizada de las noches que la embrujaba, la llamaban, y ella por cansancio negaba y olvidaba. Camino con pasos seguros y un cigarro sobre sus labios, fumaba, aspiraba, exhalaba, un suspiro y de vez en cuando dirigía su mirada hacia el firmamento que nunca había alcanzado, así entre miradas perdidas, suspiros, respiración reposada fue que entre olvidos embestió sin desearlo a quien había evitado por su poder encontrar, el hombre que había encontrado la debilidad de su piel, y en aquel instante la miro sin piedad, la miro y logro penetrar tras los ojos verdes de la mujer que aun no deseaba serlo, no del todo….

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